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Año tras año, la población que habita en las ciudades
se incrementa de forma notable y se prevé que para el año 2025,
el 80% de la población viva en entornos urbanos. El aumento en extención
y densidad de las ciudades y las áreas metropolitanas conlleva
dos tipos de problemas ambientales asociados: la disminución
en la calidad de la vida de los habitantes y la ocupación
y la posterior degradación de los suelos y zonas de carácter
rural.
la planificación del crecimiento de las
zonas erbanas y de las actividades que éstas
albergan debe realizarse de forma equilibrada y bajo la perspectiva
de las personas que conviven con ellas.
Para ello, mediante la planificación urbanística
y la ordenación del territorio las autoridades deben garantizar:
- zonas verdes y de esparcimiento suficientes para la población
- la adecuada protección de los espacios rurales y naturales
- viviendas de calidad para todos, en entornoshabitables y sanos
- uicación ambientalmente adecuada de las actividades
económicas e industriales
- comunicaciones en zonas urbanas
- abastecimientos y servicios necesarios (agua, electricidad,
sanidad, educación, saneamiento, recogida y tratamientos
de re residuos
- ahorro energético y de recursos en el diseño
urbano.
LAs características de las construcciones
urbanas, junto con alguna de las circunstancias contaminantes, provocan
cambios en su clima y diferencias significativas respecto del entorno
rural próximo.
El calentamiento del asfalto y de los edificios
provoca cambios en su climatología, pudiendo llegar a elevar
la temperatura ambiente hasta 11ºC más, en comparación
con las áreas rurales circundantes.
La escasez de agua y zonas verdes no favorece la refrigeración
y la ciudad se convierte en una "isla térmica".
Las particulas contaminantes, concentradas de 10
a 15 veces más sobre las ciudades, pueden aumentar la nubosidad
y las precipitaciones locales hasta un 30%.
La disminución en la velocidad de los vientos
(hasta en un 20%) favorece la concentración de gases contaminantes.
Podemos considerar las ciudades como grandes máquinas
que consumen importan enormes cantidades de energía y recursos
naturales, mientras que, si no se toman las medidas adecuadas ,
producirán contaminación y desechos.
Los problemas de contaminación
en las ciudades pueden tener distintos orígenes, entre los
que caben destacar el consumo de energía, el tráfico,
la calefacción, industrias, el ruido, y la producción
de residuos de distinta procedencia.
Las zonas urbanas están sometidas a una
amplia gama de contaminantes con efectos directos sobre la salud.
Además, estos contaminantes erosionan los edificios y perjudican
el medio ambiente natural.
A la contaminación asociada a las pricipales
industrias, generalmente localizadas en la periferia de las ciudades,
hay que sumarle la producida en las zonas urbanas , originada fundamentalmente
por la calefacción y el tráfico.
El 20% de las emisiones de CO2 procedentes de combustibles
fosiles son causadas por los coches, al igual que el 34% de los
NOx, gases responsables del efecto invernadero y de la lluvia ácida.
Compartiendo vehículo, no sólo ahorramos
combustible y contaminamos menos, sino que también mejoramos
la eficacia de los transportes públicos al disminuir la intensidad
del tráfico.
El ruido
Los diferentes medios de transporte de personas y mercancías y toda
la actividad urbana (obras, actividades industriales, ocio, megafonía,...)
han contribuido al aumento de los niveles de ruido hasta convertir
la contaminación acústica en un problema añadido de la vida en la
ciudad. El ruido excesivo tiene consecuencias negativas en nuestra
salud física y mental y en nuestras relaciones sociales. El 72%
de las calles de Madrid, por ejemplo, soporta niveles superiores
a 65 decibelios, límite a partir del cual la Organización Mundial
para la Salud considera el ruido peligroso. Respetar los niveles
de emisión de ruidos, establecer sistemas y barreras aislantes,
planificar correctamente tanto la ubicación de las actividades ruidosas
como las sensibles (hospitales, escuelas,...), son algunas de las
estrategias a seguir en las ciudades para disminuir la contaminación
acústica o sus efectos nocivos. Las zonas verdes arboladas contribuyen
a paliar los efectos de la contaminación y el ruido en las ciudades,
además de suavizar las variaciones climáticas.
Deterioro de la calidad de vida por los niveles de ruido
Residuos urbanos
Son los generados en las zonas urbanas como consecuencia de la actividad
cotidiana de sus habitantes (comercios, oficinas, servicios, domicilios,
etc.). Comúnmente los conocemos como “basuras”. Dada la gran cantidad
de residuos que se generan diariamente, es imprescindible realizar
una buena gestión, es decir, una recogida, transporte y tratamiento
perfectamente organizados y apoyados por la colaboración ciudadana
en forma de separación y recogida selectiva. Reducción, Recuperación
y Reciclaje son las “tres R” que han
de presidir la gestión de los residuos.
Diferencia pluviométrica entre la ciudad y sus afueras
Consumo y depuración
El crecimiento de la población y la modificación de sus hábitos
de ocio y consumo, sin olvidar la participación de la agricultura
y la industria, ha elevado las demandas de consumo de agua, a veces
por encima de los recursos disponibles, sobre todo en un país como
España, en el que gran parte del territorio posee un clima mediterráneo
de marcada irregularidad en el volumen de lluvias. A pesar de las
sequías periódicas y de ser uno de los países europeos que dispone
de menor cantidad de agua para el abastecimiento de su población,
España es el tercer consumidor mundial de agua con una de las tarifas
más baratas de Europa. Ante la escasez de agua se piensa en primer
lugar en aumentar el número de embalses y trasvases; en la explotación
de las aguas subterráneas o en la instalación de plantas desaladoras.
Todo ello, además de un impacto considerable en nuestros ríos y
acuíferos, supone mayores costes económicos y energéticos en potabilización
y depuración. Es necesario, pues, establecer medidas de ahorro y
reutilización individuales y colectivas. Así, por ejemplo, se necesitan
25.000 litros de agua a la semana para mantener 1.000 m2 de césped.
Por ello es aconsejable que se vuelva a la jardinería tradicional,
con un diseño y unas especies propias, adaptadas al clima del lugar.
En las aguas residuales urbanas se encuentran fundamentalmente contaminantes
orgánicos, papeles, plásticos, detergentes, aceites de coches, etc.;
pero también contaminantes biológicos como bacterias, virus y otros
microorganismos, algunos peligrosos para el ser humano. Tanto para
su vertido en ríos y mares como para su reutilización agrícola o
industrial, las aguas residuales han de ser despojadas de su carga
contaminante mediante procesos y estaciones de depuración.
Distribución de consumos energéticos dentro del hogar
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